El aguinaldo por José R. Escabí

 

El vocablo aguinaldo, en Puerto Rico, tiene dos significados: primero, es un género musical y segundo, describe un regalo o donativo típico de la época navideña.

En tiempos anteriores, los niños, especialmente los pobres, iban de casa en casa cantando aguinaldos y recibían un aguinaldo, valga la redundancia. Esta práctica, por muchas razones, ha caído en desuso, por lo menos por donde yo vivo.

Pedro Malavet Vega nos dice que el vocablo aguinaldo viene de la palabra céltica "Iguinand", que quiere decir regalo que se da en las Pascuas de Navidad y Reyes. Debemos especificar que estas definiciones de aguinaldo no son exclusivas de Puerto Rico, pero hay unas diferencias muy marcadas para Puerto Rico. Por esta razón, podríamos decir que estamos hablando del aguinaldo puertorriqueño. Por supuesto, estamos hablando del aguinaldo como género musical que, aunque no es exclusivo de la Navidad, se escucha más durante esta época del año.

Es conocido que las primeras expresiones musicales populares de Puerto Rico fueron traídas por los españoles. Lo que eran en España el villancico y el aguinaldo fueron la semilla que dio el fruto final del aguinaldo puertorriqueño.

Cabe mencionar que muchas veces confundimos el aguinaldo y el villancico. Pero este último tiene rasgos muy distintos al aguinaldo. Podríamos atribuirle las siguientes características al aguinaldo: sigue compás de dos por cuatro; utiliza como medio poético la décima hexasilábica (aunque a veces se utiliza la copla); nunca es coral; se interpreta con instrumentos típicos; es de tradición campesina y no tiene título, ya que se identifica por el género; los intérpretes son trovadores y no se baila. Por otro lado, el villancico, que tampoco se baila, puede componerse en cualquier compás; usa cualquier forma poética; puede ser coral; no tiene límites instrumentales; es urbano y se identifica por un título.

La décima hexásilaba es, como mencionamos antes, el medio favorito del campesino para cantar el aguinaldo. Algunas veces se usa el pie forzado y en este caso puede haber una cuarteta inicial, seguida de cuatro décimas, cada una de estas termina con un verso de la cuarteta. Otras veces el pie forzado es el último verso de cada décima. El número de décimas está limitado a cuatro sólo cuando se usa la cuarteta inicial.

El trovador llamado el "Turpial del bosque" tiene un aguinaldo con pie forzado repetido de "luz de un nuevo día", dos de las décimas dicen:

 

El niño nació,

por obra divina

la Virgen camina

y en Belén lo halló,

según leí yo

en la historia mía

cuando la tenía

para dar ejemplos

que nos trajo a tiempo

luz de un nuevo día.

 

La estrella anunció

al noble pastor,

Padre Redentor,

por obra de Dios

aquel que llegó

en noche sombría,

con mucha alegría

a este gran planeta,

que dejó en tres puertas

luz de un nuevo día.

 

El aguinaldo continúa con nueve décimas adicionales. En estas dos anteriores vemos que riman la primera con la cuarta y la quinta, la segunda con la tercera, la sexta y la séptima con la décima (que es el pie forzado), y la octava con la novena. Existen otras variantes en la rima.

El aguinaldo puertorriqueño es poesía y es canción. Y de acuerdo a la armonía musical existe el género cagüeño o caraqueño y el género de aguinaldo jíbaro.

Los temas del aguinaldo son religiosos o profanos y no necesariamente son navideños, ya que el aguinaldo se canta en cualquier época del año, aunque en navidad se escucha más.

Como sabemos El Jíbaro, de Manuel Alonso, es el primer libro escrito por un puertorriqueño. Puede considerarse como una obra costumbrista que nos pinta el pueblo de Puerto Rico del siglo pasado. Una de sus escenas o capítulos se llama "Aguinaldos", allí nos dice Manuel Alonso:

"Los aguinaldos son de aquellas costumbres que muy poco o nada tienen que tildar, y mucho que merece elogio..."

En la escena nos cuenta Alonso de una trulla en el campo en la que él participó y nos explica:

"No tardamos en llegar a la primera casa; echarnos pie a tierra, y nos colocamos reunidos al principio de la escalera: una música campestre acompañó a los que entonaban el aguinaldo nuevo, cuyos versos eran de uno de los cantores, y que se reducían al saludo de costumbre a los amos de la casa y a desearles toda clase de prosperidades, si nos daban dulces, manjar blanco, buñuelos y otras mil cosas más. Concluido el canto apareció la familia en lo más alto de la escalera, bajóla el dueño de la casa y nos invitó a subir para tomar algún refresco lo cual hicimos de muy buen grado."

Desde este tiempo nos cuenta Alonso que el aguinaldo es la mejor música para acompañar una trulla. En lo que a mí respecta, si alguien me llevara una trulla y esperara obsequios o aguinaldos de mi parte, mejor sería que me cantara unos aguinaldos.

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