por
María Isabel Chaparro
Departamento de
Estudios Hispánicos
Pontificia Universidad Católica
de Puerto Rico
De la misma manera en que José de Diego, Juan Antonio Corretjer y tantos otros utilizaron la poesía como arma, como medio para adelantar sus causas, nuestra poeta, Silgia María Suárez, se vale de sus versos para alertar al pueblo sobre la pérdida de la puertorriqueñidad y el deterioro moral de nuestro pueblo causado por la opresión política a la que estamos sometidos. Desea que esta obra sirva para despertar a su pueblo, para inculcarle los valores de la laboriosidad, la fortaleza de carácter y el amor por la libertad. En este segundo poemario de Silgia María se aprecia una continuidad de propósitos en relación con su obra anterior, pues estos temas ya estaban presentes en El cantar de musaraña, aunque ahora los desarrolla con mayor insistencia.
Según el doctor Luis Díaz Márquez, en el texto Introducción a los estudios literarios, la auténtica literatura puede también ser vehículo para la difusión de ideologías. Esto se logra si la obra integra las ideologías en una visión de mundo, en la que las ideas sobre religión, moral, arte, política o ciencia, sean elementos importantes, pero no únicos en el mensaje.[iii] El libro que nos ocupa consigue esta integración; además muchos de los poemas de este texto presentan también algunas de las características secundarias de la literatura: autonomía, complejidad, función poética e imprevisibilidad. Todos estos rasgos hacen de Entre tú y yo un texto literario.
Desde la dedicatoria la voz lírica expresa su deseo de que su libro sea un regalo para los lectores, que despierte sus cinco sentidos y los convierta en personas alertas, sabias, trabajadoras y maduras. Quiere que esta obra los ponga a pensar en nuestra relación con Estados Unidos y en nuestro destino final. En el primer poema, “Para ti”(p.1), expresa su amor por la patria y su animosidad hacia la metrópoli. Este amor y esta animosidad los va a manifestar por medio de los nombres, llenos de connotaciones, que escoge para referirse a uno y al otro. Puerto Rico es Preciosa, mi Malena, desollada golondrina de Helespanto, mi Yerbabruja, mi adorada Salamandra, mi triste Puerto Falaz. Estados Unidos es Ratatrustra, una especie de Tío Sam que tiene unos planes nefastos para Puerto Rico. También los llama Gargantúa, nombre del famoso gigante creado por Rabelais que tenía un apetito insaciable. Se nos indica que Gargantúa nos tiene sitiados, veamos un fragmento:
Para ti patria
querida
Borinquen del
siglo XX, han encarnado tus Voces,
Apóstrofe
en Claroscuro para tu Sonata en Verde.
Patria,
eres la Quimera flotando entre dos azules
(el azul
del Mar Caribe y el mar azul de otra esfera).
Preciosa,
mi Yerbabruja, hija del río y la luna,
mi adorada
Salamandra con tu verde timidez
y mi Caculo
curioso que me da el tiro de gracia.
Mi Malena,
desollada golondrina de Helespanto,
Patria,
reclamas tu canto como un Cordero inmolado,
yo que te
escucho te canto tan sólo porque te amo.
Mi Puerto
Rico del sueño, mi triste Puerto Falaz,
por ahí
viene Ratatrustra con su agenda sanguinaria.
Mi Cañaveralis
Leño, el Gargantúa voraz
del cerco de
Lelolandia con su Danza Maquiabélica
para la rueda
de niños que en su canción agoniza,
como el
Rosario de versos para nuestra cinta negra.
Este cerco de Lelolandia nos recuerda al cerco de Numancia, hecho histórico que sirvió a Cervantes para la creación de una tragedia. El gigante Gargantúa nos tiene sitiados, como sitiaron los romanos a los numantinos, quienes no cedieron y prefirieron perder la vida a convertirse en vasallos del pueblo romano. Tal vez la autora quiere que el pueblo numantino nos sirva a los puertorriqueños como ejemplo de un pueblo digno, amante de la libertad.
La poeta, en un juego de palabras, crea nombres nuevos como Lelolandia, que recoge el típico canto puertorriqueño del le, lo, lai con la terminación de procedencia inglesa “landia” que significa tierra. Somos entonces la tierra del le, lo, lai. Hace algo similar con Helespanto, nombre inventado que utiliza para referirse a los Estados Unidos. Este nos evoca a su parónimo el Helesponto, mar situado entre Europa y Asia. El mar lo asociamos con la muerte, que en este caso se puede referir a la muerte de nuestra cultura puertorriqueña. Otros términos inventados mediante juegos de palabras son Ratatrustra y el adjetivo Maquiabélica con todas las connotaciones que ambos sugieren.
Silgia es ante todo poeta. El tema de la creación poética esta presente en muchas de sus composiciones. Dos de los poemas de la dedicatoria tratan sobre la poesía y el gozo que proporciona el crear versos, estos son: “Las voces de tus versos” y “Que tengo yo que ver con la poesía” . Este último es un hermoso poema en el que el hablante lírico intenta comprender el universo que le rodea por medio de la creación poética. Veamos un fragmento: (p. 8)
¿Qué tengo yo
que ver con la poesía
yo, que me arrastro como un vil gusano
que ve la estrella y ve la rosa en vano
y en vano, su camino a mariposa?
¿Qué tengo yo
que ver con rima o ritmo,
o con el optimismo de la nube
que sueña un día alcanzará los mares
y, de pronto, despierta en una charca?
¿Qué tengo yo
que ver con la comarca
de tantas flores blancas, silenciosas,
que esparcen sus aromas nocturnales
para que los insectos las fecunden?
Y, ¿qué tengo
que ver con los rosales,
con sus verdes guadañas misteriosas
o con tantas arañas impetuosas
que tejen sus encajes sin patrón?
…………………………………
Yo, con mi
espera espero y desespero
esperando a una musa caprichosa
que me revele todo mi Universo
y me encierre en un verso
la magia que es la vida.
En la segunda parte, “Entre tú y yo”, el hablante nos insta a conocer nuestra historia y nuestra cultura, a ser personas productivas, a levantar la voz ante las injusticias, a luchar por un mundo mejor. En varios de los poemas la voz lírica se presenta como una visionaria, alguien que puede predecir el futuro y alertarnos sobre los peligros que nos acechan. “Recuerda”, “¡Ay, bendito!”, “Apóstrofe en claroscuro” y “Clara canción de terciopelo y ónix”son algunos de los poemas más logrados.
Nos llamó la atención el poema “Apóstrofe en claroscuro” (p.29) por su ambigüedad. De primera impresión nos parece que el hablante se dirige al piano que está tocando, es este quien le arranca los ojos violentamente; él lo cierra rápidamente para protegerse de un daño mayor. Ya no puede leer música, pero le queda la esperanza de que en un futuro alguien, alguno de sus hijos o de sus nietos, lo vuelva a tocar y a producir melodías. En otra posible interpretación, la voz lírica habla con la muerte y le reclama el que le haya quitado la vista y la haya dejado sólo con los recuerdos de los rostros infantiles de sus hijos, pues la ceguera le impide ver sus rostros actuales. El temor de que sus hijos hereden esta condición también está presente en estos versos. Veamos este poema:
Tus piernas
equidistantes del ausente pentagrama;
piernas
negras, bien torneadas en desenfreno barroco,
sostén de ese
tronco hueco de tu cuerpo más que lento.
Tus
enmarfilados dientes y tus colmillos de ébano
en el
claroscuro ristre de tu amplia boca negra;
negra caja que
se abre como la del viejo mito
y libera en
torva fuga la locura de su centro
que a
dentellazos devora mis ojos finos y largos
y mis dedos se
deshacen entre dientes y colmillos.
Mis manos
desesperadas cierran de un golpe tu boca,
pero se ha
quedado adentro esperando, la esperanza,
porque quedan
en tu vientre otros tiempos y otras notas.
Sobre tus
robustos hombros van mis hijos prisioneros,
en sus ojos la
esperanza y en sus labios, el silencio,
con sus
caritas de infancia detenidas en tres lienzos.
La poeta ha utilizado expresiones muy sugestivas; la idea que nos dan las palabras “piernas”, “tronco hueco”, “de tu cuerpo más que lento”, nos hacen pensar en un esqueleto, lo que nos lleva a asociarlo con la muerte. Esta idea se refuerza con la mención del adjetivo “negras” y del sustantivo “dientes”. En todo el poema está presente el claroscuro, al aludir repetidamente a los colores blanco y negro, lo que nos recuerda el período barroco en le que se usaba el claroscuro para captar la apariencia engañosa de las cosas. Al mencionar “la caja negra que se abre como la del viejo mito”, alude a la caja de Pandora que al abrirse dejó salir todos los males, pero dejó adentro la esperanza, que es también lo que le queda a la voz lírica.
Hay dos poemas de esta segunda parte en los que la voz lírica se ve a sí misma como una profetisa que desea advertirnos de un futuro ominoso para que tratemos de evitarlo, estos son “Desde otra dimensión” y “Clara canción de terciopelo y ónix”. En ambos alude a la ceguera física en que está inmersa. Se compara en el primero con Casandra, personaje mitológico que recibió de Apolo el don de profetizar el porvenir. Esa otra dimensión a la que se alude en el título, puede ser la ceguera o la poesía.
Otro poema que merece la pena comentarse de esta segunda parte es “Embrujo en claroscuro”(p.32). La voz lírica ve la situación política de la patria como un hechizo. Unos rasgan el velo y adelantan la causa, como Corretjer, quien dedicó su vida y obra a la defensa de la puertorriqueñidad y a la lucha por la independencia. Mientras que otros, como los líderes de hoy, los rojos y los azules, lo que hacen es retroceder. Veamos:
Con los ojos cerrados y el tercer ojo abierto
con las manos atadas y los pies
polvorientos
ya no sé lo que sé, sólo sé lo que siento.
Bajo el cielo de Ciales, unos ojos de cielo
y unas manos de aurora que van rasgando el velo
entre la yerbabruja y el agua del riachuelo.
Y unas rosas azules y azucenas
de fuego,
siete notas de flauta, seis notas de jilguero
y unos dedos de luna que van tendiendo el velo
sobre la yerbabruja al fondo del riachuelo.
Este poema presenta intertextualidad con el poemario Yerbabruja de Corretjer, que está dedicado al tema taíno aborigen. Según Josefina Rivera de Álvarez[iv] , Corretjer trata el tema indígena”por un empeño de hacer llegar a sus lectores, con voluntad adjunta a la prédica de su ideario libertario nacionalista, la idea histórica de que hay un Puerto Rico de lo profundo que viene más allá de toda esclavitud y de la libertad en que vivieron nuestros primeros paisanos.” Nuestra autora aprovecha esas connotaciones que trae la palabra yerbabruja y reitera la idea de la libertad con la mención del jilguero, un ave autóctona.
En la tercera parte del poemario, titulada “Patria del siglo XX”, la voz lírica retrata satíricamente al Puerto Rico del siglo XX y a la par nos dice cómo ella querría que fuese. Los temas que trata en esta parte son: la importancia del desarrollo de la razón y de la madurez para la defensa de la patria, el rechazo a los débiles, a los sumisos, a los violentos; el retroceso que dio Puerto Rico en el 1952, el miedo como causante de la muerte de la patria, el amor por la libertad, la aniquilación del pueblo puertorriqueño, la visión de las masas del país como un pueblo enajenado, dividido en tribus partidistas.
Se critica a la metrópoli por su forma de acabar con lo que queda de nuestro pueblo al promover el juego y el consumismo, por enajenarnos con la programación de basura en la televisión, por acabar con el comercio boricua, por promover la dependencia con las ayudas federales. La voz lírica dice que de esta forma se logrará crear un pueblo con una autoestima baja, un país incapaz de valerse por sí mismo. Veamos algunos fragmentos del poema “Así hablaba Ratatrustra” :(p. 52)
“Existen diversos modos para desollar corderos
…………………………………………………
Mantengamos su ignorancia; que no
aprendan a pensar;
Los mantendremos sumisos y sin ganas de luchar
…………………………………………………
¡Que jueguen! Es necesario, para
que puedan perder.
Luego llenamos sus panzas con el PAN y los subsidios.
Asimismo se critica la dejadez del pueblo puertorriqueño, que ha soportado la opresión a cambio de las prebendas. La voz lírica se siente indignada por el comportamiento de muchos de sus compatriotas y los fustiga e insulta para ver si reaccionan. Citamos un trozo del poema “Los somas de Puerto Falaz” (p. 59) en el que el hablante lírico nos llama somas, es decir, cuerpos sin identidad; moralmente somos enanos sin manos porque muchos no trabajamos y gnomos sin alas porque no aspiramos a la libertad.
Nosotros, los Somas, los somas sin
Somos,
los equilibristas de algún carnaval,
los lativentores, los yanquilandantes,
los Liliputantes de Puerto Falaz.
……………………………………
Pseudoeducadistas y patriagresores,
psicochantagistas y fratritraidores,
los democlasistas, los politicones,
los Liliputones de Puerto Falaz.
………………………………..
Nosotros los Somas, los somas sin Somos,
somos los pigmeos del gran carnaval,
los gnomos sin alas, enanos sin manos,
los Liliputanos de Puerto Falaz.
El poema irónico “En Lelolandia” (p.70), trata de un gallo, que representa a los puertorriqueños, a quien el opresor le ha quitado todo lo que tenía de valor, pero como él está tan colonizado piensa que es feliz. Fijémonos especialmente en el final, pues aunque es de Lelolandia, él se cree americano.
Lalo es el gallo más lelo del
Cerco de Lelolandia.
Ya le cortaron el rabo y el vuelo
de sus dos alas.
………………………………………………
Le robaron su maíz y también su agüita
clara.
Come pan mojado en sangre como un vampiro de raza.
Lalo sueña que es feliz; lelo se sueña contento
dentro del ámbito oscuro de su miseria esperpento
y grita con voz en cuello para que todos lo oigan:
"¡Soy un águila feliz; Que viva mi Lelolandia!"
Pero no todo está perdido, en la última parte del poemario titulada nuevamente “Entre tú y yo”, la voz lírica, valiéndose otra vez de sus dotes de vidente, expresa su confianza en las nuevas generaciones; los nacidos en el nuevo milenio serán los que consigan liberar a la patria.
De esta última parte, sobresalen los poemas “Sonata en verde”, “Soy la nueva mujer”, “Será la Aurora y “No quiero que me llamen”. En el primero vemos la isla- mujer que está buscando la luz, el entendimiento, la claridad; la patria todavía no está madura, pero la voz lírica está convencida de que en este nuevo siglo XXI madurará y alcanzará la libertad. Está verde porque está llena de esperanza.
“Soy la nueva mujer” (p.92) es un texto feminista que nos trae ecos de Rosario Ferré y Ana Lydia Vega. La nueva mujer se libera de todo lo que la constriña, se separa de la imagen tradicional de la mujer sumisa, sufrida, víctima. Rechaza la visión machista de la mujer virgen, pura y casta que imponía la sociedad. Esta nueva mujer necesita un compañero que crea en la igualdad de los sexos; un hombre con criterio propio, sincero, humano, sencillo, justo y sobre todo, amoroso y tierno, que esté dispuesto a compartir las responsabilidades de la vida con ella.
Veamos un fragmento:
Soy la nueva mujer; he nacido mañana.
He olvidado el sostén; lo colgué en otro ciclo
junto con la mortaja de blanco encaje,
mi toca de azahares y mi velo de tul.
……………………………………..
Colgué a Adán de su cruz junto con sus
serpientes.
Abandone a Jonás al hueco de su
vientre,
dejé al viejo Noe en su arca diluviana
y el "no cruces las piernas" y "esconde la mirada";
y "es tu deber de esposa no llevar la contraria"
y "es tu deber de madre vestirte de alacrana,
para que te devoren en medio de la sala".
Soy la nueva mujer; he nacido mañana.
Es poco lo que traigo dentro del canastillo.
Es realmente muy poco lo que yo necesito:
el amor de mis padres, el amor de mis hijos
y el amor de algún hombre que no sea mi verdugo.
Que no me llamen "chancla", ni "jeva",
ni "costilla".
Que mi vida a su lado no sea de pesadilla.
Que juegue con los niños al llegar del trabajo.
Que comparta conmigo a la hora de los platos.
Que me acune en sus brazos después de haberme amado,
con verdad en los ojos, con verdad en los labios.
Que nunca participe en debates de sabios
y que jamás combata en conflictos extraños.
Que sea un hombre libre, no oveja de un
rebaño.
Que comparta conmigo libertad, pan y tierra
y juntos dividamos la carga del planeta
y al alba saludemos juntos al nuevo sol.
Soy la nueva mujer; en mis manos, la Aurora.
A ese nuevo despertar de la patria, el hablante lírico lo llama la Aurora. Es el símbolo del renacer de la patria en libertad, con sus habitantes transformados en nuevos hombres y mujeres. Nos indica que la Aurora llegará cuando reflexionemos en el silencio y veamos a Dios en todo y en todos.
En el último poema, “No quiero que me llamen” (p. 95) la voz lírica se dirige a sus destinatarios para indicarles que no quiere reconocimientos ni halagos, sólo desea que la escuche su pueblo y logre despertar para luchar por la libertad y por la creación de un mundo mejor. Explica la voz lírica que la poesía iluminará al pueblo y lo hará cambiar: sus habitantes se transformarán en seres laboriosos, luchadores, desinteresados por lo material y amantes de la libertad. De ese modo, la patria resurgirá de las cenizas como el ave fénix y rendirá frutos. Veamos:
No quiero que me
llamen Poetisa.
Prefiero que
me sientan brisa o viento,
llovizna,
lluvia, río en movimiento
o brasa de una
raza que agoniza
que entre
cenizas se esparce en la brisa
en busca de
las brasas encendidas
entre el polvo
de estrellas apagadas
para prender
el fuego de la Aurora.
No quiero que me llamen Ruiseñora.
Prefiero que me escuchen melodía
y con la clara luz de la poesía
logren descolmillarme al vejigante,
tejerles nuevas alas a los gnomos
y nuevas manos para mis enanos
que puedan de un hondazo al vil gigante,
trocarme en caracoles los
diamantes,
en peces incoloros
todo el oro
bajo un cielo estrellado de cenizas.
No quiero que me llamen Pitonisa.
Prefiero ver que un nuevo Fénix nace;
ver cómo mi Esmeralda resplandece
en su cofre de añil y azul celeste
(que entre cenizas grises, alas se cuecen)
y ver volar el Fénix nuevamente
y a mi Verde Esmeralda, ver como crece
dentro del marco azul del Mar Caribe.
Debido a su deseo de llegar a todos, Silgia escribe, por lo general, con un estilo llano. Sin embargo, aparecen en esta obra algunos textos complejos que nos obligan a leerlos varias veces para desentrañar su sentido. Utiliza con frecuencia elementos cultos, como lo son las alusiones mitológicas, literarias e históricas. Nuestra autora domina con maestría los recursos literarios con los que se elabora la lírica . Su figura más característica es la antítesis del claroscuro que la presenta de manera insistente y de diversas formas. Esta presencia del claroscuro puede relacionarse con su condición de no vidente físicamente, pero con la claridad mental de la inteligencia, la madurez y la razón.
Entre tú y yo - Patria del siglo XX – Entre tú y yo es un hermoso poemario que nos mueve a la reflexión sobre nuestra situación política y el destino final que queremos para nuestra patria. Nos presenta unas realidades de nuestro pueblo que nos hacen pensar que tal vez estamos por el camino equivocado. Como decía al principio, este poemario está comprometido con la causa de la libertad del terruño y con el mejoramiento de los puertorriqueños como individuos y como pueblo. José Emilio González[v] en el libro La poesía contemporánea de Puerto Rico nos dice de Juan Antonio Corretjer: “A la tierra presente de dolor, Corretjer opone una tierra libre, ideal, utópica: un paraíso recobrado, la Patria.” Yo me atrevo a decir lo mismo de Silgia María. Silgia ve la patria, oprimida, sufrida, agonizante, sin embargo, la vislumbra triunfante, verde de esperanza y en espera de la nueva Aurora.
[i] Silgia María Suárez, Entre tú y yo – Patria del siglo XX – Entre tú y yo, Juana Díaz, Puerto Rico, 2002.
[ii] Este trabajo se presentó ante el Ateneo de Ponce el 7 de noviembre de 2002.
[iii] Introducción a los estudios literarios, Madrid: Plaza Mayor, 1997, p. 36.
[iv]Literatura puertorriqueña: su proceso en el tiempo, Madrid: Ediciones Partenón, 1983, p. 383.
[v] La poesía contemporánea de Puerto Rico (1930 – 1960), Instituto de Cultura Puertorriqueña, , Santo Domingo: Editora Corripio, 1986, p. 378