28 de febrero de 2004 Ponce, Puerto Rico
Por: Dr. Fernando Bayrón Toro
El tema de esta conferencia-diálogo De Cordero a Baldorioty: Relevo autonomista trata de un relevo histórico muy importante dentro del sector ideológico principal, hasta el presente, del electorado y el pueblo puertorriqueño, el sector autonomista. Casualmente ese relevo ideológico comenzó en esta ciudad, en marzo de 1887, con don Román Baldorioty de Castro a la cabeza. El último tramo de ese relevo, que extiende ya por tres siglos, y que continúa, acaba de concluir precisamente en esta misma ciudad, hace un mes, con la inesperada y sentida muerte del amigo Rafael Cordero Santiago.
Hace justamente cinco años estuve aquí, invitado por él para esta misma celebración. Mientras caminábamos y me mostraba con orgullo y satisfacción este Cementerio Civil, Cordero me expresó que le había interesado mucho el enfoque de mi disertación sobre los tipos de autonomismo que históricamente han existido en Puerto Rico.
Había expuesto yo en aquella ocasión que los principales forjadores del autonomismo puertorriqueño, en mi opinión, fueron Rafael María de Labra, en España, y localmente Román Baldorioty de Castro. Labra, fue un gran amigo y defensor de Puerto Rico, pero era un español nacido en Cuba, razón por la cual favorecía lo que se denominó entonces como la autonomía colonial, un modelo de autonomía menos plena y algo asimilista. Baldorioty favorecía la autonomía plena y radical, al estilo de la que para aquella misma época Canadá había obtenido de Inglaterra.
Paradójicamente, el modelo autonómico aprobado por la Asamblea del Teatro La Perla de 1887, aquí en Ponce, fue el de Labra, aunque Baldorioty fue elegido como Presidente del Partido. Pero más paradójico aún es que el Estado Libre Asociado de Puerto Rico se parece más al modelo de autonomía menos plena de Labra que al modelo de una autonomía completa de Baldorioty.
La autonomía plena de Baldorioty seria algo así como la libre asociación o la república asociada de nuestros tiempos. Naturalmente, por razones de conveniencia y estrategias político-electorales, este modelo de autonomismo no es el favorito de los principales líderes del partido que representa a este ideal.
Sin embargo, a riesgo de equivocarme, lo que me ha ocurrido muchas veces en mi vida, pero con la ventaja de haber leído algunos escritos de contenido ideológico de Cordero Santiago, creo que él se inclinaba por el modelo del patriota Baldorioty.
En estos 115 años que han transcurrido entre Cordero Santiago y Baldorioty de Castro muchos líderes han conducido al autonomismo puertorriqueño. Entre ellos, destacadamente, Luis Muñoz Rivera, Luis Muñoz Marín, Rafael Hernández Colón. Y muchas acciones y planes se han elaborado para alcanzar los objetivos del ideal. La fundación del Partido Autonomista Puertorriqueño aquí en Ponce, en 1887; el Pacto con Sagasta; la Carta Autonómica de 1897; el contenido de la Base Quinta del Partido Unión de Puerto Rico, en 1904; la idea de un estado libre y asociado de Miguel Guerra Mondragón en la década de 1920; las ideas de Muñoz Marín en las décadas de 1940 y subsiguientes; la Ley 600 de los Estados Unidos y la creación del Estado Libre Asociado, en 1952; los proyectos Tydings; el Proyecto Fernós Murray; el Nuevo Pacto de Asociación de Hernández Colón; el Pronunciamiento de Aguas Buenas; la Resolución de Ponce de 1990 y las definiciones del ELA de 1993 y 1998.
Podría hablarse incluso de etapas anteriores a la fundación del Partido Autonomista Puertorriqueño en la evolución del autonomismo. Aunque todavía no se hablaba del término autonomía, en los discurso de Ramón Power y Giralt en las Cortes Españolas puede uno ver la idea de una comunidad política entre dos pueblos. También el fallido intento del Proyecto Quiñones-Varela de 1823, ante las Cortes Españolas, para darle a Cuba y a Puerto Rico un gobierno propio, es otro ejemplo de esta evolución. Un proyecto de Rafael María de Labra y del diputado puertorriqueño Luis Padial, sometido ante las Cortes Españolas en 1869, conocido como Proyecto de Bases para la Reforme Política y Económica de Puerto Rico, fue otro intento para darle autonomía a la Isla. Este proyecto tampoco fue aprobado.
El concepto autonomía en sentido político, aunque se origina en los tiempos de Grecia, no se utiliza ampliamente hasta mediados del Siglo 19, que es cuando Beldorioty, Labra y otros de sus precursores lo adoptan como el ideal conveniente para Puerto Rico, luego de ver el éxito del mismo en Canadá, Australia y algunas provincias españolas.
En esa larga trayectoria de líderes y eventos por las que ha atravesado el autonomismo puertorriqueño, pocos han tenido un parecido tan grande en su concepción del ideal, sus luchas y aún en su destino personal final como Cordero Santiago y Baldorioty de Castro. Ambos dieron la batalla desde Ponce. Y en Ponce murieron, relativamente jóvenes los dos. Por sus ideas políticas y de justicia ambos fueron encarcelados, sin razón en ninguno de los dos casos.
Pero el parecido más grande entre Cordero y Baldorioty se encuentra, a nuestro juicio, en la concepción que tenían de la autonomía para Puerto Rico. Ambos defendían la autonomía plena y radical para la Isla, aunque vivieron en dos épocas, circunstancias y escenarios distintos.
Baldorioty, en síntesis, defendía un autonomismo radical, que consistía de autonomía política, económica y administrativa, así como de derechos políticos y civiles, libertades individuales, separación completa de los gobiernos civiles y militares, descentralización municipal y provincial.
En casi todos estos principios del autonomismo de Baldorioty creyó Cordero, según surge de sus cartas al Presidente Clinton y otros líderes gubernamentales de los Estados Unidos, de sus mensajes sobre Ponce en Marcha y sobre el puerto que ahora llevará su nombre, de su lucha personal por la desmilitarización de Vieques y de la conversión de Ponce en el primer municipio autónomo de Puerto Rico.
Cordero Santiago comenzó a divulgar y exponer sus ideas sobre el status de Puerto Rico en una serie de cartas al ex-Presidente de los Estados Unidos William Clinton. En febrero de 1997 le exigió a Clinton, por rigor y moral política, que el Presidente de los Estados Unidos dijera si la intervención de los Estados Unidos en las Naciones Unidas sobre la condición política de Puerto Rico entre 1950 y 1953 había sido un engaño o no.
Él, por su parte, señalaba que entendía, para esa época, que Puerto Rico no estaba bajo la cláusula territorial ni era colonia de los Estados Unidos. Además, que tampoco los puertorriqueños estábamos dispuestos a asimilamos y a perder nuestro idioma, cultura e idiosincrasia puertorriqueña.
Un año más tarde, en febrero de 1998, en carta a Clinton, Newt Gingrich, Al Gore, George Miller y Gerald Solomon expresaba su repudio absoluto al Proyecto Young. Además, volvía a insistir en que se contestase si en el asunto de la creación del Estado Libre Asociado los Presidentes Harry Truman y Dwight Eisenhower y los Embajadores Mason Sears y Henry Cabot Lodge habían mentido. Repitió que Puerto Rico jamás seria asimilado a la cultura norteamericana.
En agosto de 1999, Cordero Santiago en carta dirigida al aspirante presidencial demócrata Bill Bradley, expresaba una postura madura y definida sobre el status de la Isla, al señalar que definitivamente Puerto Rico no puede seguir con su actual relación con Estados Unidos. La soberanía del pueblo de Puerto Rico exige que podamos hacer convenios con el mundo entero y que se aplique a Puerto Rico solamente aquellos casos que en una libre y democrática votación, el pueblo delegue en la nación norteamericana.
Añadía lo siguiente: Puerto Rico tiene que insertarse en las corrientes mundiales, y tiene que tener flexibilidad para crear un modelo económico que sea autosuficiente para nuestro país. Yo entiendo que no hay problema con ser compañeros los puertorriqueños y los norteamericanos para bienestar de ambos. Pero para lograr esto tiene que haber voluntad política.
En estas expresiones de Cordero Santiago se incluyen no sólo la solución al problema del status de la Isla, sino que también la necesidad de crear un modelo económico de autosuficiencia para el país.
En mayo de 2002, Cordero Santiago se comunica con el Presidente de los Estados Unidos en esta ocasión George Bush hijo, y a éste le expresa que después de 104 años de dominio de los Estados Unidos sobre Puerto Rico, creo que se le debe hablar claro a éste y crear una fórmula de estatus que conlleve la autodeterminación del pueblo puertorriqueño, con unos pactos que garanticen las buenas relaciones entre ambas naciones... Creo justo, democrático y razonable que los puertorriqueños busquemos un nuevo camino económico que no dependa del Congreso de los Estados Unidos y que nos permita autosostenernos económicamente, levantar nuestra autoestima y bregar con el desempleo que lleva más de 104 años sobre dos dígitos.
Como si fuera una premonición de su prematura muerte, en su último Mensaje de Logros, como Alcalde de Ponce, pronunciado el 2 de octubre de 2003, el León Mayor articula como nunca antes su ideario político. En esa ocasión dijo lo siguiente:
Como pueblo los puertorriqueños somos una nación madura que ha derrotado las intenciones de americanización del país, pero que aún vivimos en el limbo de la indefinición política. Es en este contexto de resistencia e indefinición que podemos entenderlas palabras del Presicfente Bush, dichas en Suiza, y los mensajes enviados desde el Departamento de Estado Federal, bajo el liderato del Honorable Collin Powell.
En ese camino de dignidad y respecto, Puerto Rico debe tener dos objetivos bien definidos. Primero, debemos aspirar a un nivel de vida comparable al de los vecinos; segundo, tenemos que consolidar una sociedad democrática y de participación ciudadana que no sólo asegure el cambio de gobierno de manera civilizada, vía las urnas, sino que permita además una política social que asegure una mejor redistribución de nuestra riqueza tanto en el marco geográfico regional como entre personas.
Para alcanzar esos objetivos existen dos condiciones que debemos cumplir; una, toca el progreso político, la otra el económico
1) En lo político debemos comenzar inmediatamente un proceso para superar este estado de indefinición, esta incapacidad política de territorio no incorporado que nos limita. En consecuencia, aceptamos como bueno el llamado a la Asamblea Constituyente del Colegio de Abogados, del Lic. Rafael Hernández Colón y de muchas otras personas.
La constituyente, como todos sabemos, es el mecanismo procesal mediante el cual nuestro pueblo crea un espacio de soberanía y autodeterminación con el objetivo de revisar la denigrante relación colonial que Estados Unidos ejerce sobre Puerto Rico...
Tenemos que crear una instancia de autodeterminación, de soberanía, en que la nación puertorriqueña con una sola voz diga ya al Congreso estadounidense que esta condición colonial es denigrante para ellos como para nosotros. Debemos decirles, además, que la condición colonial ha demostrado su incapacidad económica para superar los agobiantes niveles de pobreza actuales y los malestares sociales que arruinan la salud espiritual de nuestros pueblos.
Y debemos decirle también a ese Congreso y al pueblo estadounidense que pueden contar con la expresión más genuina de amistad para caminar juntos como americanos, estadounidense ellos, puertorriqueños nosotros, dentro de este hemisferio que compartimos.
2) En lo económico, mediante el acuerdo de todos, tenemos que desarrollar un nuevo modelo que prometa una economía con mayor capacidad para generar más y mejores empleos y que tenga continuidad estratégica...
3) Por último, debemos superar las limitaciones que impone el asfixiante centralismo al desarrollo regional. En este objetivo hemos adelantado camino con la promulgación de la Ley de Municipios Autónomos.
4) Ponce se convierte en la puerta más inmediata y disponible para que un modelo económico alterno haga su entrada definitiva a Puerto Rico. En ese sentido, y pesando siempre en los intereses de Puerto Rico como nación, es que hemos defendido Ponce en Marcha y que nos decidimos a invertir 25 millones de dólares, en las mejoras al Puerto de Ponce...
En resumen, si se agrega al impacto que supone tener el Puerto de las Américas sobre la economía del país, debemos coincidir que invertir en Ponce, como lo hemos hecho, es invertir para Puerto Rico...
Aunque el inolvidable alcalde ponceño no tuvo tiempo suficiente para elaborar sus ideas, pues el servicio público consumía el mismo casi totalmente, en las expresiones y gestiones antes descritas, es palpable la similitud de su pensamiento con el del gran Baldorioty de Castro, cuyo natalicio número 182 conmemoramos en esta ocasión, junto a su tumba.
La síntesis de las ideas de Cordero Santiago sobre el status se encuentra en sus reclamos de soberanía para la Isla, de que las relaciones entre Puerto Rico y los Estados Unidos se conduzcan mediante pactos entre ambas naciones y en la celebración de una Asamblea Constituyente para lograr lo anterior y superar la indefinición que el país ha padecido.
A los anteriores reclamos autonomistas, evidentemente inspirados por el pensamiento de Baldorioty, Cordero Santiago añade como contribución muy suya, propia de los tiempos y circunstancias que vivimos al presente en Puerto Rico, el reclamo de un nuevo modelo de autosostenimiento económico, que él piensa que muy bien podría ser el Puerto de las Américas, que llevará su nombre, y la autonomía municipal.
Valga señalar, antes de concluir, que De Cordero a Baldorioty se ha mantenido esta ciudad como la sede o capitalidad del movimiento autonomista puertorriqueño, conforme fue aprobado unánimemente por histórica Asamblea del Teatro La Perla, a instancias de delegados de San Juan y Mayagüez. Esa determinación de los autonomistas puertorriqueños nunca ha sido revocada. Cordero Santiago con su gesta patriótica ayudó a sostenerla.
Si de las almas de estos dos patriotas, Cordero y Baldorioty pudiéramos arrancar un mensaje común, la síntesis de sus ideas para la solución del dilema del status político de Puerto Rico, aún cuando vivieron en épocas y circunstancias distintas, en mi opinión, el mensaje seria: ¡AUTONOMÍA PLENA Y SOBERANÍA PARA NUESTRA ISLA!