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Poeta Joven en el Ateneo de Ponce

 

Poemas de la joven Sonia E. Galindo

 

Elegía con la pobrecita yo

- ¿Ya lo has decidido?  ¿Qué sientes? 
Déjame saber.

- ¿Qué siento?
Siento que soy nada, siendo todo.
Siento que soy mísero grano, siendo abundante arena.
Siento ser hoja débil, siendo árbol fuerte.
Siento ser menos que gota, siendo lluvia, mar, océano,
cascada que se desborda
en el deshiele de los Alpes.
Siento ser nada, siendo todo.

- ¿Y por qué? Déjame saber.

- ¿Y por qué?
Por entregarme como virgen esclava y prostituta noble,
como locura sabia y cordura torpe,
como niña soñada y mujer abortada,
como dulce vinagre y amarga miel,
como quien quiere darlo todo, sin poder dar nada.
¿Por qué?
Porque siendo yo nada, para él lo era todo;
luego al encontrarme con mi todo,
la nada se encarnaba en mi nada.

- Entonces, si lo has decidido
¿Cómo te ayudo?

- ¡Bésame, viólame, ámame!
Quiero hundirme en tu carne
nombrarte con mi nombre,
clonar en tí mi historia.

-¿Quieres terminar con esto? ¿Cómo lo hacemos?

-Dispara, corta, tira, droga, empuja, enlaza la soga.
Vayamos al camino del descanso.
Aunque la sangre nos vista y la palidez nos bañe
el odio de otros será nuestro amor.
Culmina la trilogía de cuerpo, alma, espíritu.

- Toma mi mano, ya la muerte nos llama.

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- ...Creyendo ser nada me encuentro en el abismo.

- ...Y en el abismo descubro que era todo.

 

otoño 1997

 

 

 

La voz de Pedro

Dedo que desviste el alma aún no rebelde,
desnuda el deseo aún no encontrado,
desenreda mis cabellos engomados,
deshila mis ropas,
destapa mis pechos,
me desvela en las noches,
desorienta mis sentidos.

Agua que se desliza en mil quebradas,
deshiela corpóreos recovecos,
desprende tontas emociones,
deforma el castillo de todos los pensamientos
desintoxica los viejos desechos.

Viento que sopla y sopla
destruyendo ramas secas de otros besos,
desenmascara rostros de caminantes burlescos,
despolva los cansados pies maltrechos,
desenvuelve el paquete de amargos recuerdos,
descose la soga que me ata a ellos.

Puñal que desmenuza mundanales sistemas,
despedaza huesos de todos los muertos,
desolla pieles de norteños tiranos,
destripa corazones de rencores inciertos,
destroza cerebros de sociedades idiotas.

Rayo y trueno que desconcierta lo creído,
desmiente discursos enlatados,
desentona un himno violado,
desintegra la conciencia de tantos atados,
desteta a los niños grandes del sueño falso,
desmonta al jinete ciego,
desmiembra a su gran bestia.

Tu palabra, amado Pedro,
liberta mi yo
pero caes en la desdicha
del destierro de tu cuerpo
por ser quien quieres ser
no ser esclavo.

septiembre 2004

 

Oración por el vástago

Señor,
moldéame para moldearle
enséñame para enseñarle
dirígeme para dirigirle.

Que sienta en cada caricia mía
tu abrazo sudoroso de amor,
que escuche en cada canción de cuna
tu susurro ensalivado de ilusión,
que perciba en cada beso nocturno
la bendición que llovizna de tus manos.

Que te ame como yo te amo,
que se postre a tus pies,
que impregne sus ojos en ti,
que te conozca más
de lo que yo pudiera.

Gracias Señor, por crear en mí
con manos de artista
la obra de arte encadenada en mi vientre,
pinceladas de color vida
plasmadas en mi lienzo de fibra y carne.

Gracias, Señor
por compactar la arena de la orilla misteriosa,
cernir el barro de los mogotes extraños,
e
mpelotar el musgo y  piltrafa de plátano,
ablandar la masa con  aguas de río semiseco
e insertarle con la brisa de tus labios
su alma tierna,
su espíritu bienllegado.

septiembre 2004

 

Realidad soñada

Sueña,
que mis ojos incesantes buscarán los tuyos
y el placer  al hallarlos
me inundará la luna.
Sueña,
que derramo riachuelos lila sobre el aroma benévolo
de tu cuerpo en sudorosa
y habitas los charcos vomitados de la espuma
por un momento
en lo que maduran las hojas.
Sueña,
que mi voz tiritará dulces canciones para ti
en la noche torva.
 
Sueña,
que tarde o temprano la brisa sorda se colará en mis cabellos
y los enredará en tu sombra.
Sueña,
que visitas mi cama no tan sola
para arrullar tu piel
con mi calor floreciente.
Sueña,
que el amor une mi pecho tieso
con lazos tiernos
tu pomarrosa boca.
Sueña,
que nuestros dedos traviesos se rozarán inmersos
bajo mi cómplice blusa.

Sueña, Sofía sueña.
Que mientras la luz susurra tu nombre
te esperaré ñangotada en la penumbra
pujando el dulce sabor del dolor
y la conmovedora realidad e
mplacentada
de aquello con que tanto sueñas.

septiembre 2004


 

Travesía en la nada

Entro en cuatro paredes frías
observo las telas que me rodean
cosidas con hilo y sudor oriental
en máquinas activadoras de fetidez corporal.
Y los sueños negadores de pobreza
encaminan a los malditos diariamente en la mañana
desapareciendo la esperanza al sonar el timbre del ocaso.

En el habitado pasillo
me rodean los colores vivos
y las multitudes en sus mentes imaginan
pasarelas estrechas, luces interminables, flashes hipócritas.
Sus cuerpos danzan el baile del vacío,
la orgía de la nada, de anorexia y vomitero.

El probador y sus cubículos
dejan expuestas las piernas flacas y los zapatos tiesos
y la criticona no detiene su bembeteo.

La maniquí  pone el gancho en la ropa
llevando cara triste, insípida sonrisa
maquillaje colorido, dientes blanquitos, olor tabacalero;
medita embelesada en el bailoteo y toqueteo
en el party brutal de esta noche
con la birra, ron, whisky sour.
Borrachera, empepaera, arrebatá
hasta el cuello
sin idea de con quién y cómo volverá a la casa.

¡Oh, mundo de plástico!
¿Hasta cuando llevarás este bola de tierra al excremento
con tu Versace, Gucci, Armani, Hilfiger, De la Renta
moda vanal e incierta,
jerarquía de dioses falsos?

¡Comannos y jártense!
¡Atragántense y deséchennos
en el gran inodoro de lo material!
Sigan construyendo su imperio
sobre sueños y sudor trabajador,
sobre tontos bailadores de pasarelas,
sobre padecimientos mentales de modelos,
sobre las piernas flacas y zapatos tiesos,
sobre la palabra tonta de la lengua larga,
sobre el infernal deseo de la maniquí hedionda,
sobre vicios de muerte y realidad absurda.

¡Caguennos en el escupidero
junto a las telas rotas,
manchadas de saciedad
hasta que el conforter de la vanidad nos asfixie la memoria!

septiembre 2004

 

 

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