
Se reproducen con permiso de la autora.
Mañana de ayer
En la oscura madrugada
de una casa limpia y pobre
lloré con la pura diana
de lo que no tiene nombre.
La carne que allí se abrió
en vaginal volcanada
me parió con su dolor
y con las fuerzas del alma.Era un mar de sangre el mundo,
era y no era mi patria,
que al nacer tuve seguro
luchar por toda esperanza.
Décimas de ánima sola
**
Ni contigo ni sin ti
puedo pasar esta vida,
tan hermosa y dolorida
desde que te conocí.
Al quererte tanto así
no le encuentro fundamento,
y aunque le doy pensamiento
a las penas que me has hecho,
te sales con el derecho
de todo el amor que siento.
**
Los que vienen calle abajo
son los pasos de la lluvia,
que no son noticias tuyas
ni alivio de mis trabajos.
Con el frío de la noche
tu ausencia aviva el dolor,
que padezco desamor
y tu amor no me socorre,
ni le afana ni le corre
amarte de sol a sol.
**
Ay, que afán hosco y sentido
es este amor solitario.
No tuvo destinatario
y creyó haberlo tenido.
Nunca fue correspondido
ni salió de soledad,
ni se vio en más heredad
que el hilo de su querencia.
Me lo ha enredado la ausencia
y devuelto a su sedal.
**
Que florida luz tus ojos
cuando no me están mirando,
y si no me están besando,
tus labios, qué fino gozo.
Y qué primor tembloroso
tu voz cuando no me nombra.
Tu pecho, qué ardiente sombra
siempre que no me cobija,
y qué rigor esta fija
ilusión de anima sola.
**
En el borde de la muerte
se paro mi corazón.
Si de ahí no se tiró
en los brazos de su suerte,
fue por este lazo fuerte
del amor que lo convida
a porfía con la vida
a pesar del escarmiento
y a manos de su tormento
sacarle luz a su herida.
*
Llegaste, abril, de rosa y golondrina.
¡Qué grito de frescura hay en el tiempo!
¡Qué azul caribe arriba
hablando en lengua y en aroma nuestro!
Y yo,
pocito dulce y primavera en ascuas,
te digo: en este limbo
del saber confuso y la nostalgia,
abre días profundos al amor
de amarnos en la patria,
ofrécele días nuevos al valor
de vivir la libertad,
que siempre espera el lance
esa estrella solitaria.
Si no fuera por tu día 8, aquí
no tendríamos
esta habitante necesidad.
8 de abril de 1970, Cabo Rojo.
*
Sierra Bermeja combada
bajo la luna creciente,
luna con un cospe ausente,
loma de oro elevada.
El mar, buscando los llanos,
come la tierra caliente
y su corazón batiente
llena de sonoros granos.
En el úcar venerable
que lo padece y lo siente,
el tiempo tiene presente
su afilado y verde sable.
Con alas de bronce leve
pasa la tórtola ardiente,
y en el aire queda un tente
de raíz que se conmueve.
Y la noche poderosa
saca el alma de su fuente
a que la vida la tiente
con sus manos codiciosas.
Barco y estrella
Al alba es un luciente garabato
escrito por el sol, gentil bodega
de las aves marinas que despegan
el vuelo con brillantes arrebatos.
La luna lo vacila sin recato
con su media sonrisa de azucena
pidiéndole otro labio y otra pena
y poniéndole cuernos al beato.
A veces una estrella sobre el plato
negro del mar lo hierve en luz serena:
un beso de cristal en hora buena
para este corazón alegre y sato.
Hay un barco en el mar. Es el zapato
vacío de mi pie que ya no llega
y de mi eternidad que no navega.
En el agua se estanca su retrato.