A tiempos nuevos, palabras nuevas
por Lesbia M. Cruz Alfonso, Presidenta de la Sección de Literatura del Ateneo de Ponce
Nuestro léxico castellano está constituido por gran cantidad de préstamos de diversas lenguas. Sin embargo, últimamente y en algunos campos, la influencia mayor de estos préstamos lingüísticos es el inglés. Muchos de estos vocablos de origen inglés pueden considerarse barbarismos. Como obra de consulta, para determinar algunas incorrecciones en el uso de anglicismos, recurrimos al Diccionario de la Real Academia Española (RAE) que en su vigésima primera edición "añade más de 12,000 acepciones y definiciones modificadas". Algunos de estos vocablos extranjeros recogidos por la RAE en su diccionario de 1992, que podrían interesar al lector, se reseñan más adelante.
El Diccionario, por ejemplo, recoge por primera vez la palabra "fólder" (pág. 980), -definida como "carpeta, cubierta con que se resguardan los legajos". Asimismo ingresa la palabra "beige" (pág. 280), "dícese del color castaño claro".
El anglicismo "clipe", que había sido recogido en el DRAE de 1984 con la definición "utensilio hecho con una barrita de metal o de plástico doblada sobre sí misma, que sirve por presión para sujetar papeles", ingresa en la edición de 1992 como "clip" (pág. 491) y le añade una nueva acepción –"sistema de pinza para fijar mediante presión broches, horquillas, etc. Pendientes de clip".
También encontramos las voces "interviú" e "interviuvar" (pág. 1182). La primera, del inglés "interview", se define como "entrevista"; la segunda, "mantener una conversación con una o varias personas, para informar al público de sus respuestas".
Otras palabras que se codifican y que no son comunes en nuestra expresión oral y escrita son "test" (pág. 1970), "autostop" y "autostopista" (pág. 235). Nuestros estudiantes toman exámenes o pruebas y piden "pon".
En el campo de la informática se encuentran, entre otras, palabras como "bit" (pág. 295), "cursor" (pág. 629), "chip" (pág. 648), "formatear" (pág. 985), "disquete" y "disquetera" (pág. 764).
Sin embargo, convendría usar con mucha discreción y en último término algunos de estos extranjerismos como "sándwich" o "best-séller" aceptados por la Academia. Estos últimos, según Gómez Torrego, "desentonan en un diccionario de la lengua española".