Segunda Ponencia: Medios de Comunicación y Construcción Social

 
Dr. Jose Francisco Serrano





Dr. José Francisco Serrano Oceja
Profesor Titular Acreditado de Periodismo en la Universidad CEU-San Pablo, España

La filosofía de la información se puede contar en parábolas. Lo hace Todd Gitlin en las primeras páginas de su libro “Enfermos de información. De cómo el torrente mediático está saturando nuestras vidas” (2005).

Dice así: “Un agente de aduanas observa un camión que se detiene en la frontera. Como le parece sospechoso, ordena al conductor que salga y registra el vehículo. Retira las matrículas, los parachoques y los tapacubos, pero no encuentra ni rastro de contrabando, por lo cual, todavía suspicaz, pero sin saber muy bien dónde buscar, le deja seguir. A la mañana siguiente, llega el mismo conductor. El agente vuelve a registrarlo, pero tampoco esta vez encuentra nada ilegal. Durante años, el agente prueba con todo lo que se le ocurre –chequeos exhaustivos, rayos X, sónar- y, aunque semana tras semana ese mismo conductor cruza la frontera, no parece ninguna carga misteriosa, de modo que el aduanero, renuente, acaba dando paso al camión.

Al fin, al cabo de muchos años, cuando el agente ya está a punto de jubilarse, aparece de nuevo el conductor.

“Sé que es contrabandista –dice el agente-, por mucho que lo niegue. Pero no tengo ni pajolera idea de lo que ha estado pasando de extranjis todos estos años. Ahora me voy. Le juro que no puedo hacerle nada. ¿No podría decirme lo que ha estado pasando de contrabando?”.

“Camiones”, responde el conductor” (2005; 13-14).

I.- Comunicación: hombre, realidad y deseo.

Desde siempre los medios de comunicación han traficado con el hábito de vivir con los medios. La comunicación, y sus medios, articulan el presente de nuestra sociedad que se define como sociedad de la comunicación. Parafraseando al filósofo anglo-español Santayana: la comunicación, como cultura, es como “un cuchillo hendiendo el futuro”. La información juega una parte fundamental en nuestra forma de vida social en la medida en que nos ofrece los parámetros de la existencia, del conocimiento de nuestro entorno, y en no menor medida de nosotros mismos. Sin embargo, ¿Cómo es nuestra comunicación? ¿Cómo son los relatos de los medios de comunicación?

El escritor Gustavo Martín Garzo ha descrito recientemente en uno de sus artículos el panorama cultural contemporáneo. Inspirándose en la película “Las vírgenes suicidas” de Sofía Coppola, señala que la directora ha querido traducir en imágenes “la eterna disociación entre la realidad y le deseo que no ha dejado de torturar a los hombres”. Y añade: “(…) uno de los problemas del mundo actual es la pobreza de la experiencia. (…) la incapacidad de tener y transmitir experiencias quizás sea uno de los pocos datos ciertos de que dispone de sí mismo. La banalidad de nuestra vida se confunde con la banalidad de gran parte de la cultura y le mundo que nos rodea. Viajamos sin descanso, acudimos a museos y exposiciones, leemos libros que compramos precipitadamente en las librerías de aeropuertos, estaciones y grandes almacenes, para abandonar al momento en cualquier rincón, asistimos a grandes eventos deportivos, pero nada de esto tiene el poder de cambiarnos. (…) Pasamos de unas historias a otras sin que ninguna deje en nuestros labios unas pocas palabras que merezca la pena conservar. Para enfrentarnos a ese vacío, nos hemos rodeado de expertos, comentaristas y guías de todo tipo que nos dicen cómo debemos comportarnos. (…) Los hombres y las mujeres actuales viven sin apenas poner límites a sus deseos, y sin embargo pocas veces han tenido menos cosas que contarse” (19.02.2012. El País).