Dra. Myrna Casas

 

Su vocación por el arte escénico comenzó cuando aún era niña.  En esa primera fase de su vida hizo su debut en la pieza infantil “Pinocho”, la cual fue presentada por la academia de Lotti Tischer en el Teatro Riviera.  Para esa época Myrna pensaba ser bailarina pero pronto se percató de que su pasión se encontraba en la actuación.

Para cultivar su afición por el teatro, completó sus estudios universitarios en los Estados Unidos, terminó su bachillerato en el Vassar College, luego pasó a hacer la maestrí­a en la Universidad de Boston y finalmente hizo su doctorado en la Universidad de Nueva York.

Después de haber completado su educación  en el exterior, Myrna Casas ingresó en 1955 al mundo académico desempeñándose como profesora en la Universidad de Puerto Rico (U.P.R.).  En éste, el primer centro docente del País, comenzó laborando como asistente de vestuario de la también profesora Helen Sackett.  En ese renglón la destacada joven diseñó  vestuarios para obras como “Los títeres de Cachiporra”, “Caja de juguetes”, “Picardías de Scapín”, “Don Gil de las calzas verdes”, “La espera”, “Las galas nuevas del emperador” y “El flautista de Hamelín”. Posteriormente fungió como maestra de teatro y por último fue directora del Departamento de Drama de la U.P.R.

Desde la cátedra, y fuera de ella, Myrna ha sido parte esencial en el desarrollo del teatro nacional.  Ha colaborado con el Teatro Experimental del Ateneo, con la Comedietta Universitaria, en el Little Theater, y fue parte del estreno de la obra “Así pasen cinco años” del autor español García Lorca, pieza que fue dirigida por Victoria Espinosa.

En 1958, durante el Primer Festival de Teatro, Casas trabajó como actriz en el estreno de la obra de René Marqués, “Los soles truncos”.  En esa pieza interpretó a Hortensia, una de las tres hermanas que componen el clásico del dramaturgo puertorriqueño.  Igualmente participó en los comienzos de los Festivales de Teatro Puertorriqueño, que en 1960 le estrena “Cristal roto en el tiempo”, obra que marca el inicio de Casas como escritora de dramas.  Dos años después la actriz Josie Pérez la invita a dirigir “Debería haber obispas”. Myrna aceptó la invitación dirigiendo así a las actrices Norma Candal y Elsa Roman.

Para 1963, Josie Pérez, Gilda Navarra y Myrna Casas fundan la empresa teatral Producciones Cisne.  En dicha compañía Casas se encargó de la dirección de los dramas, mientras que su socia, Pérez, se desempeñó en la producción y actuación.

A partir de “Muchachos al garete”, primera obra que la compañía produjo, se hicieron más de 50 piezas teatrales.  Entre las que se presentaron con gran éxito se encuentran: “Ana de los milagros”, “Las troyanas”, “Agnus Dei”, “Anillos para una dama”, “Corona de amor y muerte”, “Filumena Marturano” y la aplaudida “El gran circo eucraniano”.  Esta última es de la pluma de la escritora y en ella se condensa su visión particular de la realidad socio-política de Puerto Rico.  La pieza fue ganadora del premio de Dramaturgia Nacional del Círculo de Críticos del 1988, también se presentó en el Festival Hispanoamericano de Miami en 1990 y luego representó al país en el Festival Latino de Nueva York, donde fue aclamada por el New York Times.

Myrna Casas ha sido una mujer de creatividad constante y palpable.  Desde su primera aportación a la dramaturgia puertorriqueña en 1960, su trayectoria no ha cesado.  Tres años después de hacer su debut como escritora de dramas, se estrenó su segunda obra, “Absurdos en soledad”. La misma trataba el problema de la incomunicación entre los seres humanos.  Luego se presentó en las tablas su tercer proyecto teatral titulado “La trampa”, que constituye una alegoría del matrimonio.  Posteriormente, Myrna escribió “Eugenia Victoria Herrera”, que se estrenó en 1964, a la que le siguieron piezas como “El improntu de San Juan”, “No se le servirá el almuerzo a Anita San Millán o La historia trágica de las plantas plásticas”, “Quitatetú”, “Eran tres”, “No todas lo tienen”, “Cuarenta años después”, “Aladino I y II”, “Crónicas de obsesión”, “Don Quijote y su mundo”, “Voces” y “Verano verano”.  Este extenso trayecto constituye una prueba irrefutable de su innegable talento y compromiso con el teatro puertorriqueño.

La labor de esta sanuanera en el arte ha trascendido el mundo de las tablas para incursionar en el campo de las letras.  De esta forma la editorial Plaza Mayor le ha editado cuatro publicaciones: “Tres obras de Myrna Casas” – que incluyen Cristal roto en el tiempo, Loa para tres y La trampa -, “El gran circo eucraniano”, “Voces” y, en 2011, “Absurdos & Compañí­a: Teatros en el teatro de Myrna Casas”.  Del mismo modo Myrna ha incursionado en proyectos fílmicos que desarrollan los nuevos cineatas boricuas como se demuestra en las producciones “La gringa” y “El color de la guayaba” de Luis Caballero y  “Desamores” y “La fuga” de Edmundo H. Rodríguez.

A lo largo de su trayectoria, la autora del libreto de la Ópera  “El mensajero de plata”  ha sido distinguida por instituciones culturales, educativas y gubernamentales como el Centro de Estudios Avanzados (2013), Ateneo Puertorriqueño (2005), Universidad de Tennessee (2006), Senado de Puerto Rico (2004) y la Sociedad de Escritores de México (1990).

Más allá de su labor en el arte y su indiscutible inquietud social, Casas también ha incursionado en el campo político, siendo electa asamblei­sta municipal de San Juan en el término de 1996 a 2000, bajo la administración de la alcaldesa Sila MarÃía Calderón.  Nueve años más tarde, el gobernador Luis Fortuño Burset la nombró Gerente General del Centro de Bellas Artes de Santurce, puesto en el que ha permanecido tras la entrada de una nueva administración gubernamental.