De lo individual a lo popular:

Hacia un acercamiento literario

de Los pregones de Caguas

 

Dr. Jorge Medina

Departamento de. Lenguas Modernas

Murray State University

 

El interés por estudiar la cultura popular ha inspirado a muchos escritores puertorriqueños a cultivar nuevas obras literarias en las cuales se reflejan los valores y tradiciones del campesino o jíbaro de Puerto Rico. Durante los últimos cuarenta años el vislumbramiento de nuevas obras críticas sobre la cultura popular no sólo ha estimulado a estudiosos sobre el tema, sino que, por su parte, ha marcado huellas imborrables en la música y las artes plásticas en Puerto Rico.  Partiendo de la premisa de que la cultura popular es constitutiva y aceptada por sus habitantes como la propia tradición de un pueblo, se puede explicar por qué los pregones son la manifestación más íntima del ser puertorriqueño.  El pregonero, legendario y amante de su tierra, es un tipo popular de Puerto Rico que exalta el sentido de patriotismo.  Es, en fin de cuentas, la persona más querida por sus compatriotas.  Rara es la vez que un pregonero no manifiesta y evoca su canto para intensificar el amor que éste siente por su tierra.  En Los pregones de Caguas este amor, de sentimiento individual, se convierte en admiración, dedicación y orgullo de su forma de vivir.  Este ensayo analiza sólo Los pregones de Caguas (1990) de Francisco M. Rivera Lizardi (1928) y trata de mostrar hasta qué punto el autor logra rescatar los recuerdos de su niñez y adolescencia a través de cada pregón.

Autor de más de quince libros, su obra literaria no sólo se limita al cuento y a la novela.  Los pregones de Caguas forman un tipo de ensayo anecdótico y tradicionalista en el que se retratan las tradiciones populares del pregonero puertorriqueño.  Como médico de profesión, Rivera Lizardi ha sido un puertorriqueño que ha cultivado la narrativa de un modo especial.  Sus textos no sólo nos hacen recordar a los tipos populares puertorriqueños.  En ellos añoramos al campesino que, en su totalidad, es un individuo bueno y digno de apreciarse.

El libro es una colección de setenta y nueve pregones cagüeños de los años 20, 30, 40 y 50.  Según el autor:  “Los pregones de Caguas son una experiencia con los recuerdos de la niñez y la adolescencia” (Rivera vi).  Junto con Estampas del Caguas de ayer, texto que recoge relatos y estampas de personajes pueblerinos, y Caramelos surtidos (1993), que es una serie de cuentos y relatos en cuatro generaciones de una familia cagüeña, Los pregones de Caguas forman una trilogía literaria puertorriqueña en la que se retrata la vida cotidiana del vendedor boricua de la época.  Este último libro que menciono es, ante todo, el desplazamiento de varios cuadros de costumbres en los que Rivera Lizardi resalta tipos y tradiciones de los pregoneros puertorriqueños.

Según la crítica latinoamericana los pregones son:  “las más espontáneas manifestaciones orales.  Son los instintos rítmicos que, innatos al borincano, lo llevan a dar colorido a su lucha diaria en este modo:  pregonando sus mercancías en rimas” (Camilli, Gallego y Arrigoitía 212).  A la luz de los pregones recordados por Antonia Sáez (1889-1964) en su libro Caminos de recuerdos (1967), en el que se recogen estampas y recuerdos de su niñez, Los pregones de Caguas tienen la misma importancia y función literaria para Rivera Lizardi.  Los pregones son una forma de anunciar la venta de algún tipo de mercancía. En ellos se alterna la rima consonante y asonante.  Esto lo hace el pregonero para poder recordar con más facilidad el ritmo y la estructura de su pregón.  A diferencia de estos dos tipos de pregones, también hay otros en que todos sus versos se adhieren a la rima libre.  Éstos, por su parte, son más difíciles de recordar y, por lo tanto, menos largos.

Dentro de la cultura popular y la tradición oral puertorriqueña, los pregones han existido por muchos años.  Como cultivador de la realidad y la individualidad puertorriqueñas, Rivera Lizardi rescata la tradición oral en Puerto Rico a través de una rica variedad de temas en sus pregones.  Su intención es, además de narrar lo autóctono, retratar la vida del pregonero puertorriqueño.  Sus pregones estimulan los sentidos sensoriales.  Mientras el pregonero clamorea y anuncia lo que vende, se crea una estampa, un retrato y un recuerdo.  Es decir, la expresión popular literaria tradicionalista se convierte en una realidad para que otros puertorriqueños puedan relacionarse con ésta.  Cada pueblo en Puerto Rico tenía sus pregones.  A través de estos dichos populares que cantan los vendedores de verduras, dulces o golosinas, agua, gas, helados y otros tipos de mercancías, los pregones anuncian el paso del vendedor, que a ciertas horas, se acercaba a los hogares puertorriqueños para vender lo que tenía.

La dedicatoria del libro es en honor a Siño Valentín.  Con la presentación de su primer pregón titulado ¡Hatacas, jumazos, pan de maíz y dulce de coco!  Rivera Lizardi remonta la tradición oral de los pregones en Puerto Rico a fines del siglo XIX.  En él nos retrata la vida de un anciano negro cagüeño de la época que pregonaba por las calles de Caguas la venta del pan de maíz y el dulce de coco.  A través de este pregón el autor nos pinta un cuadro costumbrista y nos hace pensar en lo difícil que era vivir a fines de ese siglo.  Aunque nunca se nos revela la edad del anciano dentro de la narración, el autor crea descriptivamente una figura de un individuo adentrado en sus años.  Es decir, en el cuadro costumbrista que nos pinta el autor, el hombre se presenta como una persona que camina lentamente.  Es en ese momento cuando nos damos cuenta como lectores que el personaje no es joven.

El pregón ¡Mañana no hay…! ¡Mañana no hay…! ¡Mañana no hay…! nos presenta la vida de un carbonero de barrio.  Este ritmo monótono, de rima consonante, que emana de la voz del pregonero, nos relata que mañana el carbonero no vendrá a vender carbón.  Rivera Lizardi destaca esta frase repetitiva por parte del vendedor para enfatizar que no habrá carbón. 

Otro pregón, muy similar a éste, es ¡Pan de Mallorca, Mallorca! ¡Pan de Mallorca!  En él también se repite la misma frase tres veces.  Con este pregón Rivera Lizardi describe lo que hacía el vendedor y cómo éste vendía su mercancía.  Según la narración:  “Al vender una mallorca inmediatamente le daba una abundante rociada de un fino polvo de azúcar que permanecía alrededor de nuestros labios y que disfrutábamos con placer” (Rivera 5).  Incorporando los sentidos del gusto, del tacto y la vista, el autor no nos pinta una estampa costumbrista, sino que además nos hace pensar en la felicidad que recibía cada niño cuando el vendedor pregonaba por las calles la venta de su pan de mallorca.  Este pregón también intercala algunas coplas populares de Puerto Rico.  Entre ellas están:  “Yo soy el canario amarillo/ que brinca,/ que salta,/ que rompe un ladrillo.  El canario y la mujer/ son dos cosas conocidas/ El canario por las plumas/ y la mujer porque olvida…” (Rivera 6).

El pregón ¡Se acabó el pan de piquito! es muy famoso no sólo en Caguas, sino a través de todo Puerto Rico.  El vendedor pregona sobre las golosinas que tiene para la venta.  Sobre este pregón Rivera Lizardi añade que su importancia no sólo recae en la anécdota que narra el vendedor. Según él, la frase ¡Se acabó el pan de piquito! connota otros significados:

Esta frase ha permanecido entre los puertorriqueños como un refrán indicativo de que lo bueno se ha acabado. Permanece junto a otro refrán que indica más o menos lo mismo:  Se te acabó el guame.  El guame, voz taína quizás, derivada de las palabras ‘guami’ y ‘guama’ que significaban principal y superior entre los indios.  ¡Se te acabó el guame!, esto es, se te acabó la buena vida de gran señor, de principal y superior.  Si algo barato sube de precio, se te acabó el pan de piquito.  Cuando a una persona se le termina un trabajo fácil o bien remunerado, no falta alguien que le diga:  ¡Se te acabó el pan de puiquito!  Cuando una novia hermosa o muy liberal manda a paseo a su novio por vago o por muy listo, se le dice al despechado-recuerden que despechado viene de pecho-:  ¡Se te acabó el pan de piquito!  Esto quiere decir que lo bueno se ha acabado. (Rivera 7)

Si Abelardo Díaz Alfaro en sus cuentos en Terrazo rescata los tipos y los valores puertorriqueños mientras recrea un discurso populista, Rivera Lizardi debe considerarse un autor que, a través de la moralidad, despierta un nuevo sentir de conciencia e individualidad puertorriqueñas.  Por esta razón, Los pregones de Caguas deben considerarse como narraciones en las cuales se ve el esbozo simbólico del tema criollo.

El pregón ¡Postura de gallina, doña! ¡Postura fresca de gallina! nos recuerda una época en Puerto Rico en la que se trataba con respeto a las señoritas (jovencitas) y damas.  Por eso, el campesino que venía al pueblo para vender su mercancía pregonaba con respeto la venta y trataba de dirigirse de forma culta hacia las damas.  Este pregón se distingue por ser una frase repetitiva que, por muchos años, formó y hasta hoy sigue conformando la identidad del campesino puertorriqueño.  El amor por el producto que vende el pregonero es un rasgo fundamental, lleno de adjetivos y un vocablo local, que lo distinguen de otros vendedores o tipos populares de Puerto Rico.

Así como el personaje del jíbaro de Puerto Rico ha sido fuente de inspiración para muchos escritores puertorriqueños, como:  Abelardo Díaz Alfaro, Josefina Guevarra Castañeira, Luis Lloréns Torres, Francisco Arriví Alegría, Enrique Laguerre, Manuel Alonso y Manuel Meléndez Muñoz; el pregonero que describe Rivera Lizardi se ha convertido en la voz nacional heroica del típico vendedor puertorriqueño que, a través de su humilde canto, promueve su producto para que las personas lo compren.  Es decir, que si se observa la figura del pregonero en todo su libro, éste se ha convertido en la más íntima inspiración para el autor.  Es, en esencia, una tradición, manifestación, afirmación y el recuerdo del ser puertorriqueño.  En este plano, los pregones son el símbolo del sentido nacional de Puerto Rico que ponen de relieve la fuerte expresión de la cultura popular y la oralidad.

Los pregones de Caguas forman parte de un texto en el que su autor ha sabido lograr y destacar, con pinceladas y toques costumbristas, el canto típico del pregonero cagüeño.  Rivera Lizardi manifiesta, a través de los pregones, la realidad cotidiana, la improvisada destreza del canto del pregonero y el recuerdo de una visión retrospectiva que nos hace pensar en lo más íntimo del ser puertorriqueño.  Sólo basta con analizar el pregón ¡Chupa, chupa…! ¡Chupa, Maruca! ¡Limber! ¡Limber! para darnos cuenta que Rivera Lizardi, a través de sus propias experiencias con los vendedores y como hijo del dueño de una de las dos fábricas de limber y mantecados de Caguas, ha sabido destacar, en un marco popular, la historia de por qué se le llamaba limber a este tipo de helado:

Existen dos teorías:  La primera, la más acertada y la que siempre me relató mi padre, él debía saber, por coincidir la popularidad de los cubitos de helados de jugos de frutas con la visita a Puerto Rico, en 1928, del famoso as de la aviación norteamericana, Charles A. Lindbergh.  Él fue el primero en cruzar el Océano Atlántico en un vuelo sin escalas en su avión Spirit of St. Louis, en un vuelo a solas desde Nueva York a París.  Por ello se le llamó ‘El Águila Solitaria’.  La segunda teoría y la menos probable.  El ingenio del pueblo puertorriqueño asoció el frío anglosajón que mostró el aviador Lindbergh, de extracción humilde, mientras estuvo de visita en Puerto Rico.  En un baile elegante del Puerto Rico elegante de la época, y en lo que se consideró un desprecio, Lindbergh - cartero de región campesina - rehusó bailar y acompañar a la bella señorita Edna Coll Pujols, Reina del Carnaval Ponce de León de 1928.  Además arrojó violentamente al escenario del Teatro Tapia, ante los ojos incrédulos de las figuras municipales y la alta sociedad capitalina, un canasto de flores que supuestamente debía entregar una a una a las señoritas que desfilaron junto a la reina.  (Rivera 11)

Es decir, Rivera Lizardi parte de la premisa de su experiencia personal para recrear, con un cierto tono narrativo-anecdótico y en un plano más amplio, la controversia que existe entre estas dos teorías.  En esta cita el autor se vale de lo individual para llegar a una realidad recurrente, verdadera.  Otros pregones, en vez de ser narrativos, son descriptivos y el autor los usa para darnos una gama de múltiples significados y connotaciones que éstos tienen dentro de la cultura popular puertorriqueña.

No pretendo decir que en su totalidad, este texto es la fuente literaria más importante sobre la historia de la tradición oral en Puerto Rico.  Mucho menos me atrevería a decir que este libro es el único que existe, en el que se recogen varios pregones de Rivera Lizardi mientras nos pinta una serie de cuadros tradicionalistas, simbólicos y costumbristas. Lo que sí afirmo, con gran certeza, es que Los pregones de Caguas sirven como recurso clave para los estudiosos que deseen enfocar más en la oralidad en Puerto Rico.  El valor de esta obra es resaltar lo criollo y, por su modo tan personal, representar y recrear la realidad del pregonero.  En fin, este texto es un símbolo representativo que resalta las tradiciones culturales que día a día rodean a un tipo popular puertorriqueño.  Si Terrazo, de Díaz Alfaro se ha considerado la máxima expresión del costumbrismo y la base de los cuadros campesinos puertorriqueños, la obra de Rivera Lizardi no tiene mucho que envidiarle.  En conclusión, lo que hace que esta obra tenga valor literario es la incorporación de la síntesis histórica que hace el autor en cada uno de los pregones.

Bibliografía

Camilli, Ernesto., Gallego, Laura y Luis De Arrigoitía.  Habla y lengua puertorriqueña.  Río Piedras:  Editorial Cultural, 1988.

Franco, Jean.  An Introduction to Spanish-American Literature. Cambridge:  Cambridge UP, 1969

Pupo-Walker, Enrique and Roberto González Echevarría.  Ed. Cambridge History of Latin American Literature.  3 vols.  Cambridge: Cambridge UP, 1996.

Standish, Peter.  Ed.  Dictionary of Twentieth Century Culture: Hispanic Culture of Mexico, Central America, and the Caribbean Detroit, MI:  Manly, 1996.

Rivera Lizardi, Francisco M.  Los pregones de Caguas Río Piedras:  Editorial Raíces, 1990.

 

Publicado en el Internet:  6 de septiembre de 2004.

Concepto y Diagramación del Dr. Cirilo Toro Vargas