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PRIMERA LLAMADA
En los primeros años de la Universidad de Santa María, hoy
Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico, las veladas
teatrales era una de las principales actividades
extracurriculares. El quehacer teatral experimentó mayor
auge entre las décadas de los 60 y 70 con piezas como
Antígona, La Loca de Challiot y
No habrá guerra en Troya las cuales trazaron el
camino a futuras generaciones de estudiantes actores.
A pesar de esa iniciativa no fue hasta mediados de la década
de 1980, que se oficializó una organización teatral en el
recinto ponceño. Puesta en escena de obras como La
Flor y la metralladora y La dama en su balcón,
validaron la necesidad de institucionalizar un taller
dramático en nuestra universidad ponceña. En ese afán hay
que destacar la figura de Maruja Candal Salazar, entonces
directora de la Oficina de Extensión Cultural, quien se dio
a la tarea de obtener de la administración universitaria un
apoyo hacia ese proyecto. Con la representación de la obra
Marianela, versión teatral de Antonio García
del Toro de la novela de Benito Pérez Galdó, la suerte
estaba echada. El respaldo de la comunidad universitaria
concretó el nacimiento de un taller de teatro en agosto de
1984. Luis Torres Nadal, poeta, bailarín, coreógrafo, actor
y dramaturgo asumió la dirección del grupo y pronunció la
primera llamada que convocó a la comunidad universitaria a
audiciones para constituir dicha agrupación.
Cuarenta estudiantes fueron seleccionados e incentivados por
la administración universitaria, con la otorgación de una
beca y la aprobación de un crédito académico. Con la
representación de obras como Todos los ruiseñores
cantan y el musical West Side Story,
las primeras generaciones de estudiantes fueron edificando
esa casa de formación teatral. |


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